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¿Son los créditos rápidos una buena opción?🙈

Si tienes dudas sobre si solicitar un crédito rápido
es una buena opción para ti,
lee esta historia de la vida real.

Por Héctor Pérez

Una emergencia, un capricho o simplemente la supervivencia; todo esto se resuelve con dinero. Pero el tema no está en el dinero de por sí, sino de dónde sale ese dinero. Muchas veces, cuando estamos con una mano delante y otra atrás, nos vemos tentados a sacar un préstamo o un crédito rápido sin saber que esto nos puede llevar a la ruina.

Hoy te contaré la historia de un conocido, al que llamaremos Antonio para mantener su anonimato, que se metió en un callejón sin salida “gracias” a caer en una espiral de la muerte por los créditos rápidos. Al final de este artículo, exploraremos cómo podemos evitar esta situación y tener unas finanzas personales sanas.

Empieza el calvario 😥

El calvario de una persona por los créditos rápidos.

Era una fría mañana del otoño de 2017, con el olor que provenía de su taza de café, nuestro compi Antonio se disponía a empezar su jornada laboral como todos los días. Odiaba a su jefe, estaba decepcionado con el mismo por estar en un trabajo de mierda en medio de un polígono industrial que parecía más el centro de algún pueblucho chino que la periferia de Madrid.

Pero esa mañana era diferente. Antonio había descubierto en el tren de camino al curro una cosa que prometía. Era algo llamado las opciones binarias. Una forma de especular en los mercados y, si “se hacía correctamente” podía dar resultados inmediatos. Pero no vamos a meternos en el percal del tema de si las opciones binarias son o no son buenas, eso para otro artículo.

En el descanso, a eso de las 2 de la tarde, Antonio abrió una cuenta demo en el broker de las opciones binarias, de esas que te dan 10 mil euros de monopoly para esguazarlos. Con sus dos pantallas, en una tenía un Youtuber que explicaba estrategias “rentables” de opciones binarias y en la otra su gráfica de algún par Forex.

Una semana más tarde, Antonio ya estaba metido de lleno en el asunto y con una cuenta con dinero de verdad. Ganando un miserable sueldo de unos 950 euros, nuestro compi, en ese momento siendo algo responsable, decidió meter 50 pavos y probar suerte en las 2 horas de descanso diarias que tenía en el curro. Esa semana pasó de tener 50 a tener 100. Y luego 20 para después remontar a 150 y, cegado por la avaricia, perderlo absolutamente todo. Unos 8 días le duraron las estrategias infalibles del Youtuber.

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La peor decisión del lustro 🤦‍♂️

Pero es aquí donde entra en juego el crédito rápido. Con un cabreo del tamaño de las Cuatro Torres juntas, Antonio, que se veía capáz de hacer dinero en este casino disfrazado de Wall Street, iba devuelta a casa, después de una jornada agotadora y, saliendo del metro, se encuentra con una valla publicitaria que decía:

Consigue un crédito rápido de 300 euros sin intereses.

Los créditos rápidos son una mala opción para las finanzas personales.

Malditos viajes al trabajo. Primero las opciones binarias y después el crédito milagroso. Su cerebro, altamente cafeinado y casi sin neuronas objetivas, tomó una decisión que le condenaría por los próximos 5 años. Pedir el dichoso préstamo para “apostar” en las opciones binarias.

Para no hacer la historia muy larga, vamos a meter el acelerador. Antonio perdió los 300 pavos integros, con lo cual, su nómina del siguiente mes, esos 950 euros, entre el alquiler, la comida y los 300 eurracos que tuvo que devolver se quedó en cero patatero. Merece la pena destacar que Antonio tenía unos ahorros que eran nulos, así que se enfrentaba a un mes de diciembre con nada en la cuenta.

Y ¿cuál crees que fue su primer pensamiento instintivo para tener algo en la cuenta? Exactamente, pedir otro préstamo rápido. Obviamente el banco no le iba a prestar ni los buenos días, así que tampoco es que tenía muchas otras opciones.

Ese segundo crédito rápido vino envenenado por dos razones. Al toñito se le fue la pinza y pidió 1000 pavetes, los cuales tenía que pagar a final del mes y con 125 euros extra en intereses. Entre que su sueldo era miserable para el nivel de vida de Madrid y que tampoco gestionaba bien el dinero, al final del mes Antonio se vió en la misma situación del mes anterior, con un cero en su cuenta. Y vuelta a empezar.

Una solución dolorosa 💔

Pidiendo créditos rápidos, nuestro compi se tiró unos 6 o 7 meses. Exhausto, cabreado, triste y dolido consigo mismo decidió sentar cabeza e intentar reparar el daño. Primero, consiguió un trabajo que le pagaba 1200 euros. No era millonario pero almenos esos 300 euros extra le venían como anillo al dedo. Acto seguido, con la nueva nómina consiguió un adelanto del banco, casi sin intereses y pagadero a 6 meses, y canceló el último crédito rápido que tenía pendiente.

Una situación personal, le siguió mermando la cuenta durante esos 6 meses, por lo que no lo quedó remedio que pedir un préstamo preconsedido de 15 mil euros, “para tener estabilidad” en los próximos 5 años. Y hombre, estabilidad tuvo, porque siguió subiendo su sueldo y se convirtió en ahorrador e inversor. Pero cada mes, en los siguientes 5 años, tenía un cobro del banco en su cuenta de unos 200 pavetes, que le recordaban la cagada que había cometido desde el principio.

Los créditos rápidos pueden llevarte a la ruina por sus intereses altísimos.

Conclusión: Los créditos rápidos son una mala opción

Esta historia, aunque tuvo un final feliz porque fue una lección de vida que Antonio jamás olvidará, tiene varias moralejas importantes. La principal es que los créditos rápidos son la ruina. Más allá de las estupideces que pudo cometer Antonio con las opciones binarias, el transfondo del asunto es que en muchas ocasiones las empresas de créditos rápidos hacen publicidad apelando a que, si te quieres dar un capricho, con un click puedes tener ese dinero extra que necesitas. Si necesitas ese dinero extra es porque no tienes ahorros y si no tienes ahorros entonces no te puedes permitir el capricho y mucho menos pagar el préstamo de vuelta.

Al mismo tiempo, los créditos rápidos vienen con una sorpresa y es que al ser un producto en el cual el prestamista incurre en un riesgo enorme, ya que los requisitos para el prestatario son menores que los que pide un banco tradicional, los intereses son altísimos lo cual puede descuadrar tu presupuesto aún más de lo esperado.

El tercer aprendizaje que podemos sacar de esta historia es la necesidad de ahorrar, sin importar nuestro salario que, por poco que sea, siempre da para ahorrar aunque sea una cifra mínima. Para ahorrar es fundamental tener una meta, por ejemplo un fondo con 6 meses de gastos cubiertos, y ser consiente de nuestros gastos para poder echar un tijerazo donde haga falta.

Una herramienta para ahorrar más en 2023.
Una herramienta para ahorrar más en 2023.

Y para finalizar, hay que dejar claro que la deuda persé no es mala. El apalancamiento, cuando se hace con cabeza, es una legítima forma de conseguir objetivos financieros que de otra forma serían imposibles de lograr. En otras palabras, no compres con deuda lo que no puedas comprar, dos veces con tu dinero.

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