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Así Pagas el Precio del Lonchafinismo Tóxico

Vamos a hablar sobre el mal de la comunidad de finanzas de Twitter: el lonchafinismo.


Por Héctor Pérez

Hace unos días, me encontré con un viejo amigo mientras tomaba mi habitual café de la mañana. Este amigo, al que llamaremos “Jorge” para no delatarle, es el rey del lonchafinismo. ¡Ojo! No hablo de esos que buscan siempre la mejor oferta, sino de los que se desviven por ahorrarse hasta el último céntimo en la compra del pan con cupones del AhorraMás.

Me dice Jorgito:

– «¿Has visto que ahora hay un supermercado donde si llevas tus propios envases te descuentan un 5%?», soltó con orgullo. “Yo prefiero eso a pedir online y que me lo traigan a casa”.

El lonchafinismo puede ser tu peor enemigo cuando se trata de progresar económicamente.

Esa frase me quedó retumbando. Jorge, ingeniero con un salario más que decente, está dispuesto a invertir su tiempo, ese recurso no renovable, en llevar envases al supermercado para ahorrarse unos pocos euros, en lugar de priorizar su tiempo y comodidad. Aquí es donde entra la lucha eterna entre el lonchafinismo y la mentalidad de abundancia.

El arte de hacer valer tu tiempo​

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Lonchafinismo: Ahorrar Hasta el Aire

El lonchafinismo es ese arte de gastar más tiempo, esfuerzo y energía intentando ahorrar en pequeñeces que, al final, no suman demasiado. Como ir a tres tiendas diferentes buscando el yogur más barato. Es una mentalidad que sobrevalora el dinero en sí, y subestima el tiempo y la calidad de vida.

Estas son las características de un lonchafinista.

Mentalidad de Abundancia: Tu Tiempo Vale Oro

Por otro lado, la mentalidad de abundancia entiende que el tiempo es oro. Es pensar, “¿cómo puedo generar más en mi tiempo disponible (o hacer que mi tiempo valga más), en lugar de simplemente gastar menos?”. Quienes practican esto suelen invertir en ellos mismos y en herramientas que les permitan ser más productivos.

Ejemplos Prácticos: ¿Cuánto Vale Tu Tiempo?

Gastar 500€ en un lavavajillas puede parecer un lujo para algunos, pero si haces cálculos:

45 minutos al día limpiando platos son 337,5 horas al año. Si tu hora vale 15€, ¡estás “gastando” 5.062,5€ anuales en lavar platos! Claro está, si utilizas esa hora en generar esos 15 euros que opciones sobran amigo mío. 

Otro caso. Alguien que decide invertir 200€ al mes en una persona de limpieza. Podría parecer un gasto innecesario para algunos, pero si esa persona libera 8 horas al mes (2 horas semanales) y su hora vale 15€, está “gastando” 120€ al mes en tareas domésticas. ¡Es un saldo positivo de 80€ mensuales y 8 horas libres para producir aún más.

El Equilibrio: No Te Vayas al Extremo

Vayamos con calma. Hemos hablado de cómo el lonchafinismo puede llevarte a perder perspectiva y cómo la mentalidad de abundancia puede abrirte puertas insospechadas. Pero, ¿y si te digo que ni uno ni otro es la respuesta definitiva?

La mentalidad de abundancia, aunque en esencia nos anima a ver más allá y a invertir en nosotros mismos, no debe convertirse en un cheque en blanco para gastar a lo loco. No confundas invertir con gastar sin sentido. He visto a gente matricularse en decenas de cursos online, llenando sus estanterías de libros sin leer, o comprando herramientas caras que acaban en el trastero cubiertas de polvo. Eso no es invertir en ti mismo, eso es consumir sin propósito. Si inviertes, hazlo con un plan en mente y con objetivos claros.

Por otro lado, el lonchafinismo nos enseña a ser prudentes, a valorar cada euro y a no gastar en excesos. Pero, como hemos discutido, llevado al extremo nos hace perder la perspectiva de lo que realmente importa: usar nuestro tiempo para producir más. 

Entonces, ¿dónde está el punto medio? En el equilibrio.En tener la sabiduría para saber cuándo es momento de apretarse el cinturón y cuándo es momento de abrir la cartera. Y sobre todo, cuánto vale nuestro tiempo.

Para encontrar ese equilibrio, pregúntate:

  • ¿Esto realmente aportará valor a mi vida o negocio a largo plazo?
  • ¿He investigado suficiente para saber que esta es la mejor opción?
  • ¿Tengo un plan para recuperar esta inversión o simplemente espero que «algo bueno suceda»?

En pocas palabras, espabila que el tiempo vuela y te quedas fuera del tren si te focalizas en lo menos importante. 

En Conclusión

En resumen, no se trata de ser tacaño ni de creerte el lobo de Wall Street cuando eres  un mileurista o, para no ofender a ofendiditos, un rico en producción. Se trata de ser inteligente. De tener una visión, de planificar, de tomar decisiones informadas y de ajustarse cuando sea necesario. Y, sobre todo, de no perder de vista lo que verdaderamente importa: vivir una vida plena, enriquecedora y con propósito. 

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